Salud física y mental

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Relación entre la ansiedad y depresión.

Los trastornos de ansiedad a menudo están relacionados con la depresión. Es importante que ambas condiciones sean tratadas simultáneamente.

Las personas con trastornos de ansiedad – trastorno de ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno obsesivo-compulsivo  o fobias pasan la mayor parte de sus vidas en un estado de agitación.

 No hay una explicación concluyente de por qué la ansiedad y la depresión a menudo están tan relacionadas, de acuerdo con la Asociación Española de Ansiedad y Depresión, pero se puede encontrar alivio de ambos con el tratamiento adecuado. Porqué la ansiedad conduce a la depresión collage-2-ansiedad-def

Tanto la ansiedad como la depresión son  tratables con medicamentos, terapias y cambios en el estilo de vida.

Por qué la ansiedad conduce a la depresión

Los trastornos de ansiedad son mucho más que nerviosismo y preocupación. Pueden causar miedo aterrador sobre cosas que otras personas no darían un segundo pensamiento. Muchas personas con trastornos de ansiedad entienden que sus pensamientos son irracionales, pero todavía no pueden detenerlos. Es un como un ciclo del que no pueden salir.  Cuando te pones ansioso, tiendes a tener este pensamiento negativo sobre algo que te preocupa  o algún problema y te sientes mal por ello. Entonces sientes que has fracasado.

Las dos condiciones tienen una relación complicada:

Casi la mitad de todas las personas con depresión de alta densidad,  también sufren de ansiedad severa y persistente.

Las personas que están deprimidas a menudo se sienten ansiosas y preocupadas y también se dice que: “La ansiedad a menudo viene antes de la depresión.”

Las personas que tienen trastorno de estrés postraumático son más proclives a tener  una predisposición biológica a la depresión ya otros trastornos de ansiedad.

A menudo hay alguna historia familiar, por lo que pensamos que puede haber cierta predisposición genética a padecer  especialmente de ansiedad, más que de la depresión. Algunas personas  lo transmiten de padres a hijos  por  la sobrecarga de convivencia con el enfermo, por la que  ellos también han sufrido de cierta manera este tipo de ansiedad en su día a día.

Síntomas de ansiedad y depresión

Estos son signos de que una persona puede sufrir de trastorno de ansiedad y depresión:

Miedo irracional y constante preocupación

Síntomas físicos como latido cardíaco rápido, fatiga, dolores de cabeza, sofocos, sudoración, dolor abdominal y dificultad para respirar

Dificultad con la memoria, la toma de decisiones y concentración

Sensación de cansancio y mal humor

Algunas personas les da por comer demasiado, y a otras por comer muy poco

Sentimientos constantes de tristeza o de inutilidad

Insomnio

Pérdida de interés en aficiones y actividades

Incapacidad para relajarse

Ataques de pánico

Negatividad

El Camino a la Recuperación

Tanto la ansiedad como la depresión deben tratarse juntos. Las estrategias de tratamiento eficaces incluyen:

La terapia cognitivo-conductual (TCC), que se utiliza a menudo para tratar el trastorno de ansiedad con depresión. La TCC puede enseñar a las personas a manejar sus miedos, ansiedades y síntomas depresivos, averiguando  realmente las causas que lo generan.  El paciente, gracias a la ayuda del psicólogo o psiquiatra,  también aprende cómo tomar el control de sus emociones.

Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos, que pueden ser recetados para ayudar a tratar ambas enfermedades. Estos fármacos se usan a menudo junto con la (TCC)

Incapacidad para relajarse

Andando todos los días 10 o 15 minutos se puede aliviar los síntomas durante varias horas, la Asociación de Ansiedad y Depresión de Española así lo recomienda.

Existen  técnicas de relajación como el yoga, que incluyen mediante la respiración y la práctica de la meditación  que la persona llegue a calmarse y a poder controlar poco a poco su ansiedad.

Organizaciones que ofrecen servicios de salud mental, que existen en muchos Centros de Salud y que ayudarán al paciente a mejorar su calidad de vida.

Señales que advierten que es conveniente a acudir a un Centro de Salud Mental:

El poco autocuidado diario, como negarse a realizar hábitos de higiene personal, levantarse de la cama o comer

Cambios repentinos y extremos en el estado de ánimo

Ser violento, amenazador o agresivo

Abuso de sustancias

Aparecer confundido o teniendo alucinaciones

Hablar de suicidio o de no tener una razón para vivir

El tratamiento para los trastornos de ansiedad y depresión debe ser administrados por un psiquiatra. Es realmente crucial sobre todo para las personas que sufren de ambos (ansiedad y depresión) para tener una buena evaluación y para descartar el trastorno bipolar. Dicho trastorno  se trata de forma muy diferente al trastorno de ansiedad con depresión

 Las personas con trastorno de ansiedad deben hablar de sus síntomas con un psiquiatra, terapeuta o psicólogo y comenzar el tratamiento antes de que la depresión le afecte con más profundidad al paciente.

¿Quién sufre más este tipo de enfermedades?

Por lo general lo sufren más las mujeres que los hombres con la consecuencia de que en un hogar generalmente la mujer es la que realiza más las tareas domésticas, está al cuidado de los hijos y a veces también de los padres. Esto trae consecuencias sobre el funcionamiento   familiar ya que la madre es un miembro muy  importante de la familia.

Cómo deben de actuar los familiares y amigos de una persona que sufra estos trastornos

Lo primero que hay que hacer es mostrarle a la persona comprensión y nunca hacerle sentirse culpable. Debemos también  hacer un esfuerzo extra mientras dure la enfermedad y darle  nuestro cariño, no   forzarle a hacer cosas que no quiera, por ejemplo levantarse de la cama.  Pero sobre todo hay que  animarle a que vaya a visitar a un psicólogo. Estos especialistas saben mejor que nadie como mejorar esa conducta al paciente y los pasos que se deben de seguir para que el paciente poco a poco vaya disfrutando de sus actividades diarias y vaya minimizando sus preocupaciones  y a su vez se  reduzcan las consecuencias que estas conllevan a su salud mental. En definitiva, el psicólogo ayuda a afrontar esa tristeza, esa rabia, esa apatía y esa ansiedad que el paciente necesita para que sea más llevadera su vida y poder disfrutar de una vida más relajada y feliz.

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